México Francia Memoria de una sensibilidad comun siglos XIX-XX. Tomo I
MARTÍNEZ, Paul Hersch. La influencia de la fitoterapia francesa en México y el cometido de una terapéutica individualizada In : México Francia : Memoria de una sensibilidad comun siglos XIX-XX. Tomo I [en ligne]. Mexico : Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 1998 http://books.openedition.org/cemca/4078. ISBN : 9782821855649.

L’influence de la phytothérapie française au Mexique et le rôle d’une thérapeutique individualisée
Paul Hersch Martínez

p. 267-305


RESUME

L’influence de la phytothérapie française dans la biomédecine mexicaine de la fin du xixe siècle et la première moitié du xxe siècle se manifeste par la présence de la flore dans les textes français de thérapeutique, références des cliniciens mexicains de l’époque. Cette influence est également évidente dans l’œuvre du pharmacien mexicain Juan Manuel Noriega, membre de l’Académie Nationale de Médecine, à travers les travaux du clinicien français Henri Leclerc, mort en 1955. Elle se rencontre encore dans la présence de divers remèdes végétaux français dans le Formulario de la Facultad Médica Mexicana du Dr Guillermo Parra, œuvre de référence thérapeutique en usage durant la première moitié du xxe siècle, en particulier dans les zones rurales du pays. Cette présence eut cependant sa contrepartie dans un processus inverse : l’influence mexicaine dans des produits pharmaceutiques utilisés en France. La fin de l’hégémonie française dans la médecine formelle sera aussi la fin d’une vision encore pertinente aujourd’hui : celle de l’individualisation et de la diversité dans la thérapeutique.


Plan du chapitre

  • El contexto: influencia de la medicina francesa en la enseñanza de la terapéutica en México
  • La reforma de Flexner y el ocaso progresivo de la influencia francesa
  • Presencia de la flora como parte de los textos franceses de terapéutica que sirvieron de referente a los clínicos mexicanos de principios de siglo
  • Presencia de la flora en los textos de terapéutica
  • Amplitud y especificidad de la terapéutica
  • El «ocaso» de una terapéutica empírica
  • Leclerc y Noriega en la reivindicación de la fitoterapia
  • El extracto total vegetal: ¿imprecisión o sinergia?
  • La revaloración de la flora medicinal previa a la aparición de los antibióticos
  • Parra y su «Formulario»: la voz del clínico
  • La influencia en el sentido inverso
  • A manera de colofón

PREMIÈRES PAGES

Cuando se aborda el tema de la influencia francesa en México en los siglos XIX y XX, aparece la medicina como uno de los campos donde ese influjo se manifestó de manera notoria. La teoría médica francesa y sus expresiones prácticas participarían centralmente en el desarrollo de la biomedicina mexicana hasta mediados del siglo XX, dejando paso luego a la creciente hegemonía de la medicina norteamericana en nuestro país.

En el entramado de esa relación, medicina y farmacia se entrecruzan a su vez de giros no únicamente académicos, sino también comerciales. No sólo las teorías y avances de los clínicos galos permearon a la medicina mexicana entonces, con autores como Magendie (1783-1855), Laennec (1781-1826) o Dupuytren (1777-1835); la llegada de diversas empresas farmacéuticas y medicamentos de origen francés al mercado mexicano forma parte de esa presencia.

La influencia médica francesa en México ha sido abordada por diversos autores, aun cuando se ha reparado poco en un área de interés en este contexto: la del manejo médico-terapéutico de la flora. No nos referimos aquí, en principio, a la herbolaria como saber relativo a la aplicación empírica y popular de la flora en México, sino al uso terapéutico de las plantas por parte de los médicos, o fitoterapia, como se le empezó a denominar entonces. La formación y práctica de los médicos generales y los farmacéuticos en el México de la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX se encontraba imbuida por la medicina francesa, y en ella la flora constituía un elemento terapéutico central.

Explorar esta influencia constituye el propósito de este trabajo. El estado actual de la investigación en la flora medicinal mexicana puede ser mejor caracterizado desde la perspectiva histórica, y en ese sentido resulta ilustrativa la exploración de esta faceta de la influencia francesa en la medicina y la farmacia mexicanas. Es así que se analizan algunos momentos representativos de esta influencia:

  • a) La presencia de la flora como parte de los textos franceses de terapéutica que sirvieron de referente a los clínicos mexicanos de principios de siglo;
  • b) La obra del farmacéutico mexicano Juan Manuel Noriega, miembro de la Academia Nacional de Medicina, y la influencia en ella de los trabajos de Henri Leclerc;
  • c) La presencia de los productos farmacéuticos franceses en el Formulario del doctor Guillermo Parra, obra de referencia terapéutica en uso en la primera mitad del siglo xx, en particular en las zonas rurales del país;
  • d) La presencia de ciertos productos farmacéuticos de origen francés en México, y algunos ejemplos de un proceso inverso: la influencia mexicana en productos farmacéuticos utilizados en Francia.

El contexto: influencia de la medicina francesa en la enseñanza de la terapéutica en México

Tal vez una expresión del grado de influencia de la medicina francesa en la terapéutica se encuentra en la advertencia hecha por el doctor Manuel Domínguez en 1870, cuando presenta en la Academia Nacional de Medicina unas «Breves reflexiones acerca del modo de recetar en México»; entre las recomendaciones relativas al tema, indica:

El francés, a pesar de ser una lengua en que están escritas la mayor parte de las obras médicas, tampoco debe emplearse; puede dar lugar a equivocaciones y no amerita que deje de usarse nuestra lengua nacional

La recomendación de Domínguez se comprende mejor cuando revisamos las materias relativas a la terapéutica en la Universidad Nacional de México (actualmente unam) en los últimos veinte años del siglo xix. Casi todas las asignaturas relacionadas con la terapéutica tienen entonces como textos oficiales de referencia obras francesas, como los siguientes casos: Terapéutica y Arte de Formular, de Trouseaux y Pidoux (1870), Historia natural de las drogas simples de Guibourt (1872), Farmacia galénica de Souberain (1872), Terapéutica de Rabuteau (1876), Farmacia Elemental de Andouard (1876), Terapéutica Aplicada de Fonsagrives (1881), Historia de Drogas de Planchón (1881), y Terapéutica de Nothnagel y Rosbach (1888)

La cátedra más relevante en este conjunto era la de terapéutica médica, impartida desde 1917 hasta 1954 (Archivo del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, unam). Sin embargo, a partir de 1924 se inicia la modificación formal de la enseñanza de la terapéutica en la Escuela Nacional de Medicina bajo la dirección de Fernando Ocaranza, en un impulso al criterio dinámico o funcional sobre el anatómico o estructural antes dominante; se incorporó entonces un enfoque fisiológico y una actitud determinista ante los problemas terapéuticos, modificando para ello también muchos textos de referencia

La cátedra de terapéutica médica incluía en 1924 nociones de farmacología y contenidos sobre «conocimiento de drogas» y «arte de formular», existiendo una materia complementaria, la de clínica terapéutica médica, que pasaría a ser la de prácticas de terapéutica médica para 1926. Otra asignatura relacionada con la terapéutica era la de fisioterapia, que se impartió también hasta mediados de los años cincuenta, habiendo incluido en su inicio, en 1915, apartados sobre: electroterapia, radioterapia, termoterapia, fototerapia, climatoterapia, hidroterapia, aeroterapia, terapéutica por los agentes mecánicos, massage, gimnasia y «ejercicios». Tal diversidad terapéutica se modificaría con el desarrollo portentoso de la farmacología que, traducido en los modernos medicamentos, habría de colaborar espectacularmente en la reducción de la letalidad por enfermedades infecciosas y en la corrección notoria de las carenciales a partir del final de los años treinta, sobre la base imprescindible de una transformación en las condiciones de vida y de trabajo.

En 1931, bajo la influencia del fisiólogo José Joaquín Izquierdo, se incorpora el enfoque experimental a la educación terapéutica. Con el arribo de Ignacio Chávez a la dirección de la Escuela de Medicina en 1933, se intensifica la reforma de la educación médica. Chávez impulsa una reforma sin precedente en el plan curricular y en la estructura misma administrativa y física de la institución. Disminuyen los estudios anatómicos y las lecciones teóricas de patología y se incrementan las asignaturas clínicas. La escuela fue dotada de auditorio, de laboratorios y biblioteca, y de anfiteatro para disecciones anatómicas

Ya Ocaranza, el predecesor de Chávez, había impulsado una reforma curricular importante inspirada en la doctrina filosófica del determinismo biológico, estableciendo la enseñanza moderna de la fisiología a cargo de Izquierdo. El plan adiestraba preferentemente médicos generales aptos para el ejercicio en provincia. A la llegada de Chávez se introducen las clínicas de especialidades, en un programa más orientado para el ejercicio en las ciudades y la práctica intrahospitalaria

Es organizado entonces el Departamento de Farmacología, a cargo del profesor Eliseo Ramírez, teniendo por ayudantes a Rivero y Meneses Hoyos. Tanto Ramírez como Rivero realizaron estudios experimentales con plantas mexicanas

Aunque Chávez estuvo a cargo de la dirección de la Escuela de Medicina solamente por trece meses, pues tropezó sugestión con oposiciones al interior de la universidad, la reforma por él planteada, junto con las modificaciones impulsadas por Ocaranza, marcan en definitiva la modernización de la formación médica en nuestro país

Para 1936 Chávez propone la creación del Instituto Nacional de Cardiología como instancia de educación y servicio, la cual se inaugura en 1944. La guerra en Europa y la creciente influencia norteamericana en la medicina hacen que el distinguido cardiólogo, a pesar de haberse especializado en Francia, envíe a formarse a diversos médicos a los Estados Unidos, en ciudades como Rochester, Cleveland, Boston y Nueva York, con el propósito de conformar el personal del naciente instituto


La reforma de Flexner y el ocaso progresivo de la influencia francesa

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