via ecured.cu


EcuRed. Enciclopedia colaborativa en la red cubana, en idioma español, que nace de la voluntad de crear y difundir el conocimiento, con todos y para todos.


EXTRAITS


Francia. País miembro de la Unión Europea; su capital es París. Se extiende sobre una superficie total de 550 000 km² y cuenta con una población de 64,3 millones de habitantes. Su forma de gobierno está organizada como República semipresidencialista con el nombre oficial de República Francesa y la divisa Liberté, Égalité, Fraternité (Libertad, Igualdad y Fraternidad), nacida de la Revolución Francesa.

Francia es un país altamente desarrollado, con una elevada difusión internacional de su cultura e influyente en el plano geopolítico. Es la quinta economía mundial en término de PIB, miembro del G8, de la Zona Euro y del Espacio Schengen, y alberga a muchas de las más importantes multinacionales, líderes en diversos segmentos de la industria y del sector primario, además de que es el primer destino turístico mundial, con más 75 millones de visitantes extranjeros al año.

Francia, hogar de la primera Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, es miembro fundador de la ONU y uno de los cinco miembros permanentes de su Consejo de Seguridad. Alberga las sedes del Consejo de Europa y del Parlamento Europeo, ambas en Estrasburgo, y las de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico|Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y de la Unesco, en París. Es también una de las ocho potencias nucleares reconocidas y miembro de la OTAN.

Antigua potencia colonial –condición que le ha beneficiado considerablemente en el orden económico, en detrimento de sus antiguas colonias como Haití y Argelia–, su cultura se encuentra difundida por países de todo el mundo, agrupados en la organización de la Francofonía. El idioma francés es una de las lenguas con mayor difusión, tradicionalmente empleada como lengua de la diplomacia, que junto con otras 77 lenguas regionales, conforma el patrimonio lingüístico de Francia, miembro de la Unión Latina.


Historia

Los Francos

En el año 451, Atila, el líder de los hunos invadió la Galia con ayuda de los pueblos Francos y Visigodos, y lograron establecerse en la parte principal de la Galia. En el siglo IV, la frontera del este de Galia a lo largo del Rin fue cruzada por Pueblos germánicos, principalmente los Francos, de la que deriva el antiguo nombre de Francie. La Francia moderna debe su nombre al dominio feudal de los Reyes capetos de Francia, alrededor de París.

Los francos fueron la primera tribu entre los conquistadores germánicos de Europa, después de la caída del imperio romano, en convertirse al cristianismo a raíz del bautismo del Rey Clodoveo en 498; así, Francia obtuvo el título de Hija mayor de la iglesia, y el país adoptaría esto como justificación para llamarse el reino más cristiano de Francia.

La Dinastía Merovingia gobernó la actual Francia y parte de Alemania entre los Siglos V yVIII. El primer rey fue Clodoveo I quien conquistó gran parte del territorio Galo entre 486 y 507; y se convirtió al cristianismo ortodoxo por oposición a la herejía arriana, siendo bautizado en Reims hacia el 496 obteniendo el apoyo de las élites galo–romanas y estableciendo un importante lazo histórico entre la corona francesa y la Iglesia Católica.

La existencia como entidad separada comenzó con el Tratado de Verdún, 843, con la división del Imperio carolingio de Carlomagno en Francia Oriental, Francia Central y Francia Occidental. Francia Occidental comprendía aproximadamente el área ocupada por la Francia moderna, de la que fue precursora.

Los Carolingios gobernaron Francia hasta 987, cuando Hugo Capeto fue coronado rey de Francia. Sus descendientes, la Dinastía de los Capetos, la Casa de Valois, y la Casa de Borbón, unificaron progresivamente el país con una serie de guerras y herencias dinásticas. La monarquía alcanzó su apogeo durante el Siglo XVII y el reinado de Luis XIV. En este tiempo Francia poseía la población más grande de Europa y su política, su economía y su cultura influían en todo el continente. Francia también obtuvo muchas posesiones de ultramar en América, África y Asia.


Revolución francesa y Primer imperio

La historiografía francesa ha consagrado el hecho revolucionario de 1789 como el gozne que marca el giro del proceso histórico que hizo entrar al mundo –no solamente a Francia– en una nueva etapa que ella misma bautizó con el nombre de contemporaine. La Toma de la Bastilla marca el inicio la Revolución francesa, un proceso social y político que se desarrolló entre 1789 y 1799, cuyas principales consecuencias fueron la abolición de la monarquía absoluta y la proclamación de la República, eliminando las bases económicas y sociales del antiguo régimen en Francia.

Después de una serie de esquemas gubernamentales de breve duración, Napoleón Bonaparte tomó el control de la república en 1799, haciéndose primer cónsul y emperador del qué ahora se conoce como el Primer Imperio francés (1804–1814). Aparte de su trayectoria militar, a Napoleón también se le conoce por el establecimiento del Código Napoleónico, un código civil que permanecería vigente hasta la segunda mitad del Siglo XX y serviría de modelo a otros países, como España.

Se le conoce también por su talento para haberse rodeado de brillantes expertos con un elevado sentido del Estado, que supieron crear el marco jurídico y administrativo de la Francia contemporánea, pero sin embargo fue un dictador tiránico, cuyas guerras causaron la muerte de millones de personas.

Después de llevar a la victoria a los ejércitos de la Revolución en una guerra de defensa del territorio nacional amenazado por los ejércitos de las monarquías europeas, su ejército, la Grande Armée, conquistó la mayor parte de Europa continental, aunque fue derrotado en Rusia y en Haití; en este último lugar intentó restablecer la esclavitud que la Revolución había derogado. En los territorios invadidos, Napoleón nombró a los miembros de la familia Bonaparte y a algunos de sus generales más cercanos como monarcas de los territorios. Hoy en día, la familia real sueca desciende del general bonapartista Bernadotte.


Después de Napoleón

Tras de la derrota final de Napoleón en 1815 en la Batalla de Waterloo y como consecuencia del Congreso de Viena, la monarquía francesa fue reinstaurada, pero con nuevas limitaciones constitucionales.

Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 75 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, hegemonizó la lucha de las masas populares y se convirtió en la fuerza política dominante en el país.

En 1830, se restableció la monarquía constitucional de julio, que duró hasta 1848. La Segunda República Francesa de breve duración terminó en 1852 en que Napoleón III proclamó el Segundo Imperio francés.

Durante este nuevo imperio se produce un considerable desarrollo de los medios de transporte, así como una bonanza económica. Se incrementa la red bancaria y se firma un tratado librecambista con Inglaterra en 1860 que fomenta el comercio internacional. Sin embargo la política exterior tuvo una serie de fracasos importantes como la segunda intervención francesa en México y sobre todo la estrepitosa derrota en la Guerra Franco-Prusiana de 1870 en la cual Napoleón III fue vencido por completo y su régimen fue sustituido por la Tercera República francesa.


Colonialismo francés

Francia tuvo posesiones coloniales, en varias formas, desde comienzos del Siglo XVII hasta los años 1960. En su punto más alto, entre 1919 y 1939, el segundo imperio colonial francés se extendía por más de 12.347.000 km² de tierra. Incluyendo la metrópoli Francia, el área total de tierra bajo soberanía francesa alcanzaba 12.898.000 km² en los años veinte y treinta, lo cual es el 8,6% del área terrestre del mundo.

Los remanentes de este gran imperio son cientos de islas y archipiélagos localizados en el Atlántico norte, el Caribe, el Océano Índico, el Pacífico Sur, el Pacífico Norte y el Océano Antártico, así como también un territorio continental en América del Sur, totalizando juntas 123.150 km², lo cual representa tan sólo el 1% del área del imperio colonial francés anterior a 1939, con 2.543.000 personas viviendo en ellas en 2006.


El primer imperio colonial francés

En 1534 Francisco I envía a Jacques Cartier a explorar la costa de Terranova y el Río San Lorenzo. En agosto de 1541, este grupo establece una colonia fortificada, bautizada como Charlesbourg–Royal, sobre el emplazamiento del actual distrito de Cap–Rouge en la ciudad de Quebec; sin embargo, más tarde, se decidirá abandonar el lugar debido a las enfermedades, el clima execrable y la presencia de nativos.

Así, los primeros viajes de Giovanni da Verrazano y Jacques Cartier en el Siglo XVI, junto como los frecuentes viajes de pescadores franceses a los Grandes Bancos de Terranova a lo largo de aquel siglo, fueron los precursores de la historia de la expansión colonial francesa.

Pero la celosa protección de España de su imperio en América, y las rupturas causadas en la misma Francia por las Guerras de Religión en los últimos años del Siglo XVI, previnieron cualquier esfuerzo consistente de Francia para establecer colonias.

Los intentos franceses de fundar colonias en Brasil, en 1555 en Río de Janeiro (la proclamada France Antarctique) y en 1612 en São Luís (la proclamada France Équinoxiale), y en Florida no fue exitosa, debido a la vigilancia y prevención portuguesa y española.

La historia del imperio colonial de Francia comenzó en realidad el 27 de julio de 1605, con la fundación de Port Royal, en la colonia de Acadia en Norteamérica, en lo que es ahora Nueva Escocia, Canadá. Ya unos años antes, Samuel de Champlain había hecho su primer viaje a Canadá en una misión de comercio de pieles. Si bien no contaba con un mandato oficial con respecto a este viaje, redacta una carta y escribe, a su regreso a Francia, una rendición de cuentas titulada Des sauvages(relación de su estancia en una tribu innu cerca de Tadoussac). Luego, en 1608, Samuel de Champlain fundó Quebec, la cual se convertiría en la capital de la enorme, pero escasamente poblada, colonia comerciante de piel de Nueva Francia (llamada también Canadá).

Aunque a través de las alianzas con varias tribus nativas americanas, los franceses fueron capaces de ejercer cierto control sobre gran parte del continente norteamericano, las áreas de población francesa estaban limitadas al valle del Río San Lorenzo. Antes del establecimiento del Consejo Soberano de 1663, los territorios de Nueva Francia se desarrollaron como colonias mercantiles.

Es sólo después de la llegada del intendente Jean Talon, que Francia dio a sus colonias americanas los medios apropiados para desarrollar las colonias de población comparables a la de los británicos. Pero hubo relativamente poco interés en el colonialismo en Francia, la cual se concentró más en el dominio dentro de Europa, y para la mayor parte de la historia de Nueva Francia, hasta Canadá estuvo lejos por detrás de las colonias británicas norteamericanas en población y en desarrollo económico. La misma Acadia fue cedida a los británicos en el Tratado de Utrecht en 1713.

En 1699, los reclamos territoriales franceses en Norteamérica se expandieron aún más, con la fundación de Louisiana, en la cuenca del Río Mississippi. La extensa red comercial a lo largo de la región conectó a Canadá a través de los Grandes Lagos, y fue mantenida a través de un vasto sistema de fortificaciones, muchas de ellas centradas en el campo de Illinois y en la actual Arkansas.

Mientras el imperio francés en Norteamérica se expandía, los franceses comenzaron también a construir un imperio más pequeño pero más rentable en las Indias Occidentales. La población a lo largo de la costa sudamericana en lo que es hoy Guayana Francesa, comenzó en 1624 y se fundó una colonia en San Cristóbal en 1627 (la isla tuvo que ser compartida con los ingleses hasta el Tratado de Utrecht en 1713, cuando fue cedida enteramente).

La Compagnie des Îles de l’Amérique fundó colonias en Guadalupe y Martinica en 1635, y una colonia se fundó más tarde en Santa Lucía en 1650. Las plantaciones productoras de alimentos de estas colonias fueron construidas y sostenidas a través de la esclavitud, con el suministro de esclavos dependientes del comercio de esclavos africanos. Los colonialistas siempre se enfrentaron con ferocidad a los nativos que aún vivían en sus colonias, llegando al exterminio total como ocurrió en varias de las islas del Caribe.

La posesión colonial caribeña más importante no llegó hasta 1664, cuando la colonia de Saint–Domingue (hoy Haití) fue fundada en la mitad oeste de la isla hispana de La Española. Francia se aprovechó del desinterés de España por la parte occidental de la isla y, por medio de sus bucaneros (desde la Isla de la Tortuga), se apoderó gradualmente de ese sector occidental de La Española hasta que finalmente España se lo cedió a Francia en 1697.

Los franceses convirtieron ese sector occidental, al que llamaron Saint Domingue, en una de las colonias más ricas de Francia gracias a sus plantaciones trabajadas por los esclavos negros traídos de África.

El Haití colonial francés, en el último tercio del Siglo XVIII y bajo un duro sistema esclavista, tenía una población de apenas 20.000 personas blancas, 30.000 mulatos libres y casi 800.000 esclavos que trabajaban las plantaciones de azúcar, tabaco, añil, algodón, etc.

La riqueza de Saint Domingue hizo que los franceses la denominaran, La Perla de las Antillas ya que producía el 60% del café y el 40% del azúcar que se consumía en toda Europa.

La expansión colonial francesa no estaba limitada al Nuevo Mundo, no obstante. En Senegal en África occidental, los franceses comenzaron a establecer factorías a lo largo de la costa en 1624.

En 1664, La Compañía Francesa de las Indias Orientales fue establecida para competir por el comercio en el este. Las colonias estaban establecidas en la India en Chandernagore, en Bengala (1673) y Pondicherry en el sureste (1674), y más tarde en Yanaon (1723), Mahe (1725), y Karikal (1739). Se fundaron también colonias en el Océano Índico, en la Île Bourbon (Reunión, 1664), Île de France (Mauricio, 1718), y las Seychelles (1756).


Geografía

El territorio francés tiene una extensión de 675.417 km², lo que representa el 0,50% de las tierras emergidas del planeta (puesto 40º en el mundo). La Francia metropolitana, es decir, europea, cuenta con 551.695 km² (dato del Instituto Geográfico Nacional francés), en tanto que la Francia de ultramar tiene otros 123.722 km² (sin considerar la Tierra Adelia por el Tratado Antártico en 1959 que suspendió el reconocimiento de todas las soberanías en dicha región). Sus islas de mayor tamaño son Nueva Caledonia, Córcega, Guadalupe y Martinica.

La demarcación política de la Francia continental europea se apoya en sus «fronteras naturales» siendo estas (en sentido anti–horario): el Mar del Norte, el Canal de la Mancha, el Océano Atlántico (Golfo de Vizcaya); los Pirineos (frontera con España); el Mar Mediterráneo (Golfo de León, Costa Azul); los Alpes; los Montes Jura; el río Rin. El Rin es frontera sólo en una parte de su curso, punto desde el cual y hasta el Mar del Norte, no existen accidentes geográficos que delimiten «naturalmente» la frontera con Bélgica, Luxemburgo y Alemania. La isla francesa más importante en Europa es Córcega, ubicada en el mar Mediterráneo. En la Francia metropolitana las fronteras se extienden a lo largo de 2.889 km y la línea costera por otros 3.427 km. En África, Asia, Oceanía, América del Norte y el Caribe, el territorio francés es insular. La Guayana Francesa es el único territorio continental fuera de Europa, limita al norte con el Océano Atlántico (378 km); al oeste con Surinam (510 km), al este con Brasil (673 km). La Isla de San Martín tiene una frontera meridional con las Antillas Holandesas (10,2 km).

Francia posee parte de los Pirineos y los Alpes, ambos al sur. Otros macizos montañosos son el Jura (en la frontera con Suiza, las Ardenas, el Macizo Central y la Cordillera de los Vosgos. El Mont Blanc en los Alpes con 4.808 metros de altura es la cumbre más alta de Europa occidental. El punto más bajo del país está en el delta del río Ródano: –2 m. El territorio cuenta también con llanuras costeras hacia el norte y oeste del país.


Economía

Francia es la quinta economía mundial en términos nominales, y a nivel europeo se coloca por detrás de Alemania, con un PIB en dólares superior al del Reino Unido. En 2007, el valor de su Producto Interno Bruto (PIB) era 1 billón 892 000 millones de euros.

Francia actualmente se encuentra en un proceso de privatización de grandes empresas y bancos, incluso de empresas líderes tales como Air France, France Télécom, Renault, y Thales, aunque todavía mantiene una fuerte presencia en algunos sectores, particularmente la energía, la transportación publica, la defensa y la industria.

Sus fortalezas son diversas: transporte, telecomunicaciones, industrias agro–alimentarias, productos farmacéuticos, aeronáutica, defensa, tecnología, así como el sector bancario, los seguros, el turismo, y los tradicionales productos de lujo (marroquinería, prêt–à–porter, perfumes, alcoholes, etc.).

El crecimiento del PIB per cápita francés es menor que la de otros países -especialmente lo menos desarrollados- durante los dos últimos decenios, provocando debates sobre la realidad de esta laguna y sobre las reformas económicas que, según algunos, podría remediar al problema y según otros, agravarlo.


Turismo

Con 82 millones de llegadas de turistas extranjeros en 2007, Francia es como el primer destino turístico mundial. El turismo es el segundo mayor superávit de la balanza de pagos, con un superávit de más de 1.280 millones de euros en 2008.

Entre los sitios culturales más frecuentados es la Catedral de Notre-Dame de París, la Torre Eiffel, el Centro Georges Pompidou, el Museo del Louvre, la Basílica del Sacré Cœur, Nuestra Señora de Lourdes, y el Palacio de Versalles.


Demografía

Posee 65.073.482 habitantes (enero de 2009), de los cuales 62.448.977 habitan en la Francia metropolitana, con una densidad de 115 hab/km², y 2.624.505 habitan en la Francia ultramarina, incluyendo a la comunidad de unos 2.000 científicos e investigadores destacados en la Antártida.

Alrededor del 75% de franceses vive en núcleos urbanos. París y su área metropolitana correspondiente a la región conocida como «Isla de Francia» concentra 11.769.433 de habitantes, lo que la convierte en una de las más grandes del mundo, y la más poblada de la Unión Europea. Otras áreas metropolitanas de más de un millón de habitantes son Lyon y Marsella que superan el millón y medio de habitantes cada una.

La esperanza de vida al nacer es de 83 años para las mujeres (la mejor del mundo) y de 76 años para los varones. La población está compuesta por descendientes de varios grupos étnicos, principalmente de origen celta (pero también ligure e ibero), fundamentalmente galos fusionados con la población precedente, que dieron nombre a la región de la Galia, hoy Francia (que incluía también Bélgica, Luxemburgo y Suiza). Cronológicamente se fueron sumando otros grupos étnicos: en el proceso histórico formativo de la Francia actual son también significativas las poblaciones de origen germano (principalmente franco pero también burgundio), griego, romano, vasco, vikingo (en Normandía) y en menor medida sarraceno.

Desde el Siglo XIX, Francia es un país de inmigración. Más del 90% de la población ha nacido dentro del país. Entre los extranjeros que se van integrando, predominan los magrebíes, italianos, españoles, portugueses, polacos, subsaharianos, chinos (1.000.000 en 2007), turcos (400.000–500.000), vietnamitas (250.000) y gitanos (200.000–300.000). El mayor número de inmigrantes en los últimos años proviene del Magreb. En total existen unos cuatro millones y medio de inmigrantes, de los cuales aproximadamente un millón y medio nació en tierra extranjera pero se ha naturalizado adquiriendo la nacionalidad francesa, en tanto que otros tres millones son aún extranjeros.


Cultura

Ciencia, tecnología y educación

En Francia han nacido grandes inventores como los Hermanos Montgolfier (inventores del globo aerostático), Nicéphore Niepce (químico, litógrafo y científico aficionado que inventó, junto a su hermano, un motor para barcos y, junto a Louis Daguerre, la fotografía), Clément Ader (inventor del avión, un micrófono y los primeros perfeccionamientos del teléfono), los Hermanos Lumière (inventores del proyector cinematográfico), René Théophile Hyacinthe Laënnec (inventor del estetoscopio), Louis Pasteur (la técnica conocida como pasteurización), Jacques Lacan considerado por muchos teóricos como el más importante para el psicoanálisis entre otros; cuyos aportes a la ciencia han sido decisivos en la historia de la humanidad. En Francia la educación es gratuita en todos sus niveles, tanto para los estudiantes franceses como para los extranjeros.


Literatura

Francia es el país con más Premios Nobel de Literatura (catorce). Tanto los ciudadanos franceses, como los francógrafos de otros países (como el belga Maurice Maeterlinck, el senegalés Léopold Sédar Senghor o el luxemburgués Daniel Herrendorf), componen lo que se denomina como literatura francesa, que ha tenido una profunda relación con la literatura de importantes autores, países y lenguas. Tal es el caso del cubano Alejo Carpentier o del denominado boom latinoamericano.


Bellas artes

Las primeras manifestaciones provienen del arte prehistórico, en estilo franco–cantábrico. La época carolingia marca el nacimiento de una escuela de iluminadores que se prolongará a lo largo de toda la Edad Media, culminando en las ilustraciones del libro de Las muy ricas horas del duque de Berry.

Los pintores clásicos del siglo XVII francés son Poussin y Lorrain. En el siglo XVIII predomina el rococó, con Watteau, Boucher y Fragonard. A finales de siglo comienza el clasicismo de un Jacques-Louis David. El romanticismo está dominado por las figuras de Géricault y Delacroix. El paisaje realista de la Escuela de Barbizon tiene su continuación en artistas de un realismo más testimonial sobre la realidad social de su tiempo, como Millet y Courbet. A finales del siglo XIX París, convertida en centro de la pintura, ve nacer el impresionismo, precedido por la obra de Édouard Manet. A estos siguen Toulouse–Lautrec, Gauguin y Cézanne. Ya en el siglo XX, surgen los fauvistas en torno a Matisse y el cubismo de la mano de Georges Braque y el español Picasso que trabaja en París. Otros movimientos artísticos se van sucediendo en el París de entreguerras, decayendo como centro pictórico mundial después de la Segunda Guerra Mundial.

En Francia la escultura ha evolucionado desde antiguo por diversos estilos, sobresaliendo en todos ellos: prehistórico, romano, cristiano, románico, gótico, renacentista, barroco y rococó, neoclásico (Frédéric Auguste Bartholdi: Estatua de la Libertad), romántico (Auguste Rodin: El pensador), y los contemporáneos.


Arquitectura

En lo que se refiere a la arquitectura, los celtas dejaron su huella también en la erección de grandes monolitos o megalitos, y la presencia griega desde el siglo VI a. C. se recuerda hoy en la herencia clásica de Massalia (Marsella).

El estilo romano tiene ejemplos en la Maison Carrée, templo romano edificado entre 138–161 a.n.e., o en el Pont du Gard construido entre los años 40 y 60 d. C., en Nimes y declarado patrimonio universal en 1985. En Francia se inventó el estilo gótico, plasmado en catedrales como las de Chartres, Amiens, Notre Dame o Estrasburgo.

El Renacimiento surgido en Italia, tiene su estilo arquitectónico representado magistralmente en el Castillo de Blois o en el Palacio de Fontainebleau entre otros.

El arte barroco (también de origen italiano), y el rococó (invención francesa) tienen obras extraordinarias en Francia. Tal es el caso del Palacio del Louvre y el Panteón de París entre tantos otros.

El modernismo o arte moderno en arquitectura abarca todo el siglo XIX y la mitad del XX, y en él Gustave Eiffel revolucionó la teoría y práctica arquitectónica de su tiempo en la construcción de gigantescos puentes y en el empleo de materiales como el acero. Su obra más famosa es la llamada Torre Eiffel. Otro grande de la arquitectura universal es Le Corbusier, un innovador y funcionalista celebrado especialmente por sus aportes urbanísticos en las edificaciones de viviendas y conjuntos habitacionales.


Música

En la música francesa desde antes del año 1000 se destaca el Canto gregoriano empleado en las liturgias. En Francia se creó la Polifonía. En la denominada Ars Antiqua, se le atribuye a Carlomagno el Scholae Cantorum. Los Juramentos de Estrasburgo es la obra lírica francesa más importante de la Edad Media, periodo en el que se desarrollan los Cantares de gesta como el Cantar de Roldán. Francia fue la cuna de los trovadores en el Siglo XII, así como del Ars Nova dos siglos más tarde. Durante el Romanticismo París se convierte en el centro musical del mundo y en la actualidad Francia mantiene un lugar privilegiado en la creación musical gracias a nuevas generaciones de compositores. Dentro de los exponentes de la música popular francesa, se encuentran figuras como Edith Piaf, Dalida, Charles Aznavour, Gilbert Becaud y Serge Gainsbourg.

 

 

Votre commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l’aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion /  Changer )

Photo Google

Vous commentez à l’aide de votre compte Google. Déconnexion /  Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l’aide de votre compte Twitter. Déconnexion /  Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l’aide de votre compte Facebook. Déconnexion /  Changer )

Connexion à %s

%d blogueurs aiment cette page :