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Denis Sulmont, « La sociología francesa en el Perú », Bulletin de l’Institut français d’études andines, 36 (1) | 2007, 85-92.

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RESUME

L’exposé montre que la sociologie française exerça très tôt une influence au Pérou, notamment grâce au travail de Mariano Cornejo, juriste qui occupa la chaire de Sociologie fondée en 1896 à l’Université de San Marcos. Durant les années 1960 et 1970, les liens institutionnels entre la sociologie française et péruvienne se renforcèrent, grâce à l’octroi de bourses et à des programmes d’échanges universitaires et de recherche. Parmi les sociologues français qui exercèrent une influence importante durant cette période, se détachent François Bourricaud et ses études sur le pouvoir et la politique au Pérou, Alain Touraine (mouvements sociaux) et Pierre Bourdieu (éducation et culture). Enfin, l’article signale certains apports actuels de la sociologie française qui présentent un intérêt particulier pour les sociologues péruviens.


Plan

  1. La presencia temprana de la sociología en el Perú
  2. La contribución de Francia al desarrollo institucional de la sociología en el Perú
  3. Los lazos de Alain Touraine con América Latina
  4. La influencia de Pierre Bourdieu
  5. Diversificación de la sociología francesa y su impacto actual en el Perú

 


TEXTO COMPLETO

La sociología juega un papel destacado en la investigación y los debates sociopolíticos en América Latina. En este texto intentaré mostrar la importancia —y también los límites— de la presencia de Francia en el desarrollo de esta disciplina en el Perú. Señalaré algunos antecedentes, en especial el caso pionero de Mariano Cornejo a principios del siglo pasado, las relaciones desarrolladas desde fines de los años 1950, el aporte de François Bourricaud, y la influencia de Alain Touraine y Pierre Bourdieu. Terminaré señalando algunos de los enfoques actuales de interés para la sociología en el Perú.

Antes de iniciar este recorrido permítanme referirme a mi experiencia personal. Soy francés nacionalizado peruano. Mi esposa es peruana y socióloga. Seguí estudios de sociología en La Sorbona en los años 1960. Participé en el seminario de Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron sobre «El oficio del sociólogo». Hice mi tesis de doctorado sobre Chimbote, bajo la dirección de Alain Touraine. En Chimbote, me encontré con José María Arguedas. En 1969 me integré como profesor en el área de sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP, promoviendo hasta la fecha la docencia y la investigación en torno a la problemática social peruana. A lo largo de este tiempo, he estado en permanente contacto con el mundo académico francés.


  1. La presencia temprana de la sociología en el Perú

Llama la atención la aparición temprana de la sociología en el Perú. En 1896, fue establecida una cátedra de Sociología en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, apenas 9 años después de la creación de la cátedra que asumiera Emile Durkheim en Francia.

El primer titular de la cátedra de Sociología de San Marcos, el jurista arequipeño y puneño Mariano Cornejo, desarrolló un vasto trabajo de sustentación teórica de esta nueva disciplina, siguiendo los lineamientos del positivismo evolucionista de Auguste Comte y Herbert Spencer. En 1899, presentó un primer ordenamiento de su reflexión en una conferencia titulada Los principios generales de Sociología. En 1908 y 1910 publicó en Madrid el primer y segundo tomo de un Tratado de Sociología General. Esta obra tuvo una amplia difusión en América Latina y en Europa; sirvió de libro de texto en las universidades de La Habana, Ecuador, Perú y México. Fue traducido y publicado en francés en 1930, con un prólogo del sociólogo René Worms.

Cornejo incorporó a su reflexión los temas y debates que marcaron la gestación del pensamiento sociológico en Francia. Suscribió el positivismo de Comte, compartió el análisis de Durkheim sobre la división del trabajo y la solidaridad social, criticó el enfoque individualizante de Gabriel Tarde.

En 1920 Cornejo fue nombrado por el Gobierno de Leguía Ministro Plenipotenciario en Francia, y Delegado ante la Liga de la Naciones Unidas. En esta condición pronunció varios discursos defendiendo la causa de Francia en la escena internacional.


  1. La contribución de Francia al desarrollo institucional de la sociología en el Perú

A principios de los años 1960, la sociología empezó a perfilarse como disciplina universitaria y carrera profesional. Se crearon facultades de ciencias sociales incluyendo la especialidad de sociología en varias universidades: la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1961, la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa en 1963, la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1964 y otras, posteriormente. Se constituyó el Instituto de Estudios Peruanos. Este proceso recibió el apoyo de diversas universidades norteamericanas y europeas, de la UNESCO, y otras entidades internacionales que valoraban el papel de las ciencias sociales en la transformación de los países en vía de desarrollo. Propiciaron la formación y el intercambio de profesores, el otorgamiento de becas y el financiamiento de proyectos de investigación. Desde entonces, la sociología ocupó un lugar importante en el mundo intelectual peruano —véase Rochabrún (1998: 114 ss.)—. La promoción institucional de la sociología en Perú fue favorable al establecimiento de relaciones con la sociología francesa. Uno de sus promotores fue François Bourricaud, quien llegó al Perú bajo los auspicios de la UNESCO, para dictar cursos de sociología en la Universidad de San Marcos, en 1953 y 1956.

Bourricaud estableció un puente entre la tradición durkheimiana de la sociología francesa y la teoría estructural-funcionalista de Talcott Parsons, entonces dominante en la sociología norteamericana. Profundizó el análisis del poder3. En el Perú realizó una investigación sobre los cambios en la estructura social tradicional en la sierra (el caso de Puno) y los procesos políticos asociados a las transformaciones económicas y sociales en los años 1950 y 19604. A partir de dichos estudios participó en los debates promovidos por el Instituto de Estudios Peruanos sobre importantes temas polémicos, tales como la «cholificación» y la «oligarquía». En 1985 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Falleció en 1991.

En los años 1960 y 1970, gracias a la entrega de becas, un significativo número de estudiantes y profesores peruanos tuvieron acceso directo al mundo académico en Francia. El principal espacio de encuentro fue la École Pratique des Hautes Études en Sciences Sociales, que abarca sociología, historia, antropología, ciencia política y otras especialidades. En sociología, estuvieron: Sinesio López, Javier Stoetzel, Carroll Dale, Pedro Lizarzabúru, Ricardo Vergara, Abelardo Sánchez-León, Laura Madalengoitia, Carmen Rosa Balbi y Nora Bonifaz, entre otras y otros. Prevalecía en estos años un ambiente intelectual crítico, marcado por los acontecimientos de mayo de 1968, los debates en torno al marxismo estructuralista y el tema de la posmodernidad5. Por otro lado, cabe señalar a los franceses que se acercaron a la realidad peruana a partir de una tesis y luego siguieron involucrados en la investigación y la docencia en el Perú, como ha sido mi caso personal en torno a la problemática laboral6, y el de Etienne Henri, en torno a la problemática urbana. Debemos subrayar el papel desempeñado por el Instituto Francés de Estudios Andinos que apoyó la labor de varios sociólogos franceses en el Perú, en especial la de Henri Favre, autor de importantes estudios, especialmente sobre la comunidad campesina y Sendero Luminoso.


  1. Los lazos de Alain Touraine con América Latina

Entre las corrientes de la sociología francesa que ejercieron una influencia en América Latina destaca la de Alain Touraine.

Touraine fue uno de los impulsores de la sociología del trabajo en Francia, a partir de la cual elaboró una reflexión teórica centrada en el concepto de acción social. Crítico del estuctural funcionalismo, sostiene que la sociedad moderna se define por su capacidad de actuar sobre sí misma, de transformarse y desarrollarse. Ello significa el surgimiento de actores sociales, e implica que la sociedad se encuentra desgarrada por luchas sociales. La acción en torno a los grandes debates y conflictos de la sociedad da lugar a movimientos sociales: el movimiento obrero en la sociedad industrial, y una diversidad de nuevos movimientos en la sociedad postindustrial. En 1980, Alain Touraine, Michel Wieviorka, François Dubet y otros crearon el Centro de Análisis e Intervención Sociológica (CADIS) en torno al cual se constituyó un equipo de trabajo de composición multinacional.

Touraine se acercó a América Latina en 1956, invitado por la Universidad de Chile para colaborar con la organización de un centro de investigaciones sociológicas. Con los estudiantes, emprendió un estudio de las realidades obreras (los mineros de carbón y los siderúrgicos). Participó también en el desarrollo de la sociología industrial en Brasil. Su matrimonio con Adriana Arenas, psicóloga chilena, reforzó sus lazos con América Latina. Contribuyó a la formación de varias generaciones de científicos sociales latinoamericanos, manteniendo fecundas relaciones con ellos. En 1988, recogiendo el fruto de un cúmulo de investigaciones, publicó bajo el título La parole et le sang, un amplio análisis de las clases sociales, el Estado y los movimientos sociales y políticos en América Latina a lo largo del siglo XX.

En los años 1980, Touraine y el equipo de CADIS centraron su atención en los movimientos sociales asociados a la emergencia de la sociedad postindustrial: crisis del movimiento obrero, luchas estudiantiles, feministas, antinucleares, regionales10, etc. Se abocaron también al estudio de «contra movimientos» como el terrorismo y el racismo (Cf. Wieviorka, 1988; 1992). Estas investigaciones los llevaron a ver en la defensa del sujeto el principio que subyace a las múltiples manifestaciones de resistencia de los individuos a la dominación social, sin perder de vista la historicidad. El análisis de los movimientos sociales pasa por un «regreso al sujeto».

Desde esta perspectiva, Touraine desarrolló una reflexión sobre las relaciones del sujeto con la modernidad y la democracia. Considera que el sujeto resiste tanto al poder tecnocrático como al poder comunitario, tratando de construir una síntesis entre el universalismo y el arraigo. La democracia se entiende como el conjunto de condiciones institucionales que permite a cada individuo comportarse como sujeto y actor, asociando la afirmación de su autonomía y el reconocimiento del otro. Cabe indicar que Touraine ha continuado visitando América Latina y escribiendo sobre ella por la prensa, incidiendo en particular sobre el tema de la democracia. Es el único sociólogo de talla mundial que se ha dedicado específicamente a esta región.


  1. La influencia de Pierre Bourdieu

Otra referencia importante de la sociología francesa en los medios académicos peruanos lo constituye Pierre Bourdieu. A diferencia de Bourricaud y Touraine, no tuvo relación directa con América Latina, pero sus temas y enfoques despertaron mucho interés en la región. Sus obras fueron ampliamente difundidas. En el Perú, influyó en investigadores como César Germaná, Imelda Vega-Centeno, Gonzalo Portocarrero y Aldo Panfichi.

Bourdieu centró la atención sobre la reproducción de las desigualdades sociales y las relaciones de dominación. Su reflexión se inició en los años 1960, a partir de un estudio realizado con Jean-Claude Passeron sobre el acceso a la educación superior y el desempeño de los estudiantes de acuerdo a su origen social y su «herencia cultural». Bourdieu desarrolló este tipo de análisis en diferentes campos de la vida social, subrayando la importancia de la lógica de la «distinción» en la estructuración de las relaciones de dominación y subordinación. Sus conceptos claves son: los «campos» (espacios de dominación y conflicto donde los individuos tratan de defender y conquistar posiciones); el «capital cultural» (basado en los diplomas, los conocimientos, las buenas maneras), que interviene junto al «capital económico» (el dinero) y el «capital social» (las redes de relaciones); el «habitus» (estilo de vida, juicios y normas de comportamiento que corresponden a una posición social); y la «violencia simbólica» (imposición de representaciones de los dominantes en la mente de los dominados). Desde esta perspectiva Bourdieu investigó una serie de prácticas culturales de la vida cotidiana: la alimentación, la fotografía, las preferencias musicales, el lenguaje, la televisión, las relaciones de género, etc.)

Bourdieu presidió una comisión de reflexión sobre los contenidos de la enseñanza pública, a pedido de François Mitterand. A fines de los 90, llevó a cabo una investigación testimonial sobre la exclusión y la miseria social. Asumió una crítica radical de las instituciones sociales. Falleció en 2002.


  1. Diversificación de la sociología francesa y su impacto actual en el Perú

En una reseña publicada en 2000, Philippe Cabin resume la evolución reciente de la sociología en Francia del siguiente modo:

«A fines de los años 80, la sociología francesa podía ser descrita en un cuadrado de cuatro esquinas: el individualismo metodológico de Raymond Boudon, el estructuralismo crítico de Pierre Bourdieu, el análisis estratégico de Michel Crozier y la sociología de la acción de Alain Touraine. Diez años después, este esquema parece haberse resquebrajado, volado en pedazos. No es que los cuatro puntos cardinales se hayan apagado, sino que el campo de la sociología se ha dispersado y extendido a la vez. Cuatro palabras claves esbozan el retrato del actor social, tal como lo perciben los sociólogos hoy día: pluralidad, constructivismo, sentido e interacción». (Carbin & Portier, 2000: 242)

De los autores cardinales mencionados, Touraine y Bourdieu son los más conocidos en el Perú. Recientemente, se despertó un interés por el «análisis estratégico» de Crozier, que responde al propósito de promover la sociología de las organizaciones, como es el caso en la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP.

Hoy día, una preocupación central de los sociólogos franceses se refiere a la crisis de los lazos sociales y de las instituciones. Crisis expresada en los fenómenos de pobreza, exclusión, sufrimiento social, desempleo, precarización de los contratos laborales, discriminación étnico-social, violencia urbana13. Estos problemas son abordado desde una perspectiva constructivista del sujeto social: el individuo no está solamente determinado por fuerzas externas, sino que construye el sentido de su existencia. Para entender este proceso hay que penetrar en la subjetividad de los individuos, captar su experiencia social y la diversidad de los principios que rigen su conducta. En esta dirección apuntan los trabajos de sociólogos como François Dubet y Michel Mafessoli.

A partir de las investigaciones sobre los jóvenes en los barrios difíciles y los colegios, Dubet elabora una «sociología de la experiencia» que analiza la disposición de los individuos a combinar diferentes lógicas de acción: integración al grupo, estrategia individual y afirmación de sí mismo.

Por su parte, Michel Maffesoli, partiendo también de un estudio de los fenómenos de violencia juvenil urbana, presta atención a la manera cómo los individuos eluden las formas de dominación de las cuales son víctimas, subrayando la importancia de los aspectos imaginarios, afectivos, lúdicos y rituales de la vida cotidiana. Subraya la importancia de la «tribalización» de los individuos en la sociedad de masas; vale decir la multiplicación de pequeños grupos constituidos sobre la base de afinidades electivas y lazos de proximidad (grupos de amigos, comunidades, clubes, bandas) que conforman espacios donde los individuos tratan de protegerse y afirmar una identidad social.

Otro enfoque, lo constituye el de las «convenciones», desarrollado por Luc Boltanski y Laurent Thévenot, en la frontera entre la sociología y la economía (Boltanski & Thévenot, 1991). Dichos autores consideran que toda acción organizada requiere que las personas se entiendan sobre algunos principios y valores clave —llamados «convenciones»— que justifican y guían su conducta. Las convenciones son acuerdos implícitos o explícitos sobre criterios fundamentales de interacción. Constituyen la base de lo que los autores llaman «mundos» (doméstico, mercantil, industrial, cívico, de la opinión y de la fama). Cada «mundo» se define por la vigencia de un valor central y una determinada coherencia de principios legitimadores.

Terminaré mencionando la contribución de la «sociología de la traducción», llamada también «sociología de las redes sociotécnicas», o «sociología de la innovación», tributaria de los trabajos de Bruno Latour y Michel Callon, investigadores del Centro de Sociología de la Innovación de la Escuela de Minas de París. A partir de una serie de estudios sobre la producción científica y la innovación técnica, estos autores tratan un problema central para la sociología de las organizaciones hoy día, cual es la coordinación entre varios actores que responden a diferentes lógicas de acción e intervienen en la creación de redes (Callon & Latour, 1991).

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